El camino más rápido

Alex odiaba cruzar por el cementerio por las noches—aunque era el camino más rápido a su casa—pero aquella noche era demasiado su cansancio y ansiaba dormir, así es que al llegar a la puerta, no lo dudó y entró al camposanto con paso rápido y decidido. El sonido de sus stilettos sobre el piso de piedra hacía eco. Sus melódicos pasos se combinaban con el graznido de los cuervos que se posaban sobre las tumbas.

Iba aterrada, pero aquel día había sido espantoso. Había confundido los reportes que su jefe tenía que presentar a sus clientes y se había desencadenado una serie de eventos que culminaron en su despido, tras los gritos de su jefe y la burla de sus compañeras que siempre la habían tachado de ser una rubia tonta. Y es que Alex no era una mujer ordinaria con sus 1.80 metros de altura, piernas largas, ojos azules y su cabello rubio, largo y ondulado (sin necesidad de planchas o rizadoras). Para colmo, era talla 0. 

Alex apresuró el paso al dar la vuelta en una curva. Sollozaba lamentando su belleza que ocasionaba que todos la tomaran por súper modelo en vez una de analista financiera, a la que por cierto nadie tomaba en serio. Un silencio sepulcral la rodeó de pronto y se frenó en seco. Solo escuchaba el crujir de las hojas secas que cubrían las tumbas a su alrededor.

Vaciló en seguir avanzando y sujetó con fuerza la caja en la que llevaba los pocos objetos personales que habían decorado el escritorio de su vieja oficina. Las hojas empezaron a crujir más cerca y Alex corrió a ocultarse detrás de una lápida. Pero se escondió detrás de la equivocada, pues de repente todas las hojas comenzaron a moverse y de pronto, de una muy cerca de ella surgió una mano negra, lo mismo ocurrió de la siguiente, y de la de enfrente. Alex no pudo gritar y se quedó paralizada por un instante mientras observaba a las espeluznantes figuras que emergían de las tumbas.

Tuvo un instante de lucidez. Soltó la caja y comenzó a correr hacia la salida, pero cientos de muertos vivientes la rodeaban, era como si todos los habitantes de ese panteón hubieran recobrado la vida. Sus pasos, al correr graciosamente sobre las hojas secas, en stilettos (un talento que todas las mujeres le envidiaban), llamaron la atención de los seres de ultratumba, quienes comenzaron a perseguirla. Alex estaba aterrada y no atinaba a encontrar la salida, corriendo en círculos en una zona del cementerio.

Trató de entrar a un mausoleo para refugiarse, pero de él emergió el cadáver de una mujer vestida de novia. Una pareja de hombres en frac y sombrero de copa la seguían. Alex, se maldecía por haber tomado ese camino y por todas las películas de terror que había visto durante sus noches solitarias. Ahora, ella estaba viviendo su propia historia de terror. Era el peor día de su vida, pensaba mientras seguía corriendo con el cabello perfectamente ordenado.

Al final, se vió rodeada por cientos de criaturas y el miedo la paralizó…a ella y a su joven corazón, que se detuvo, dejándola postrada en el suelo al tiempo que se escuchó un gritó en la noche—¡Corte! ¿Pero qué pasa señores? ¿Detrás de quién corrían fuera de cámara? ¡Vaya! ¡Pero si es otra rubia tonta que no ha visto el letrero de cerrado por grabación! 

*#MismoInicioDiferenteFinal

Ejercicio de escritura creativa desarrollado por @MaruBV13 y @AliciaAdam16.

Observaciones: 

  • Intro en cursiva propuesta por @MaruBV13
  • Título del texto: El camino más rápido.
  • Extensión: Entre 500 y 700 palabras.
  • Comenzamos con el mismo inicio y cada autor o autora le da un final distinto.

4 comentarios sobre “El camino más rápido

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