Por mi gran culpa (Reseña)

(Ligia Urroz)

La vida entera se les va en expiar condenas por infringir reglas que alguien, en su absoluta necesidad de dominar, establece como ley.”

La grandiosa escritora nicaragüense, Ligia Urroz, nos regala una historia de familia que inicia a finales de 1800 en una España dominada por las costumbres pías y el miedo a un Dios, que como una de sus protagonistas señala, muchas veces se distrae.

Los cimientos de su religión temblaron; sin embargo, el temor a Dios lo amordazaba.”

En la primera parte de la historia conocemos a una familia acaudalada y de buenas costumbres, encabezada por el patriarca, don Rafael, quien junto con su noble esposa, doña Lola, se preocupan por formar como buenas cristianas a sus tres hijas: Dolores, Josefa y Genoveva. 

Si nos ofenden, se ofenden ustedes mismas, y no habremos hecho un buen trabajo como progenitores.”

La cercanía con la Santa Madre Iglesia Católica lleva a las niñas (tres jovencitas entre los 14 y los 17 años) a pasar sus tardes sirviendo a los pobres en labores organizadas por un representante de Dios en la tierra, un obispo que ostenta más poder en el pueblo, que la misma corona española.

Servir a su semejantes era parte de la enseñanza católica de obediencia, sumisión y amor, el germen para formar a sus futuras familias. Habían aprendido a encontrar dicha en el servicio.”

Y es justo, este lobo disfrazado con piel de cordero, quien arranca a la joven Josefa su inocencia, y trastoca la existencia de una familia que solo sabe funcionar a partir de las normas impuestas por la Santa Iglesia.

…en aquella inaugurada vivencia, había escuchado con nitidez el Lacrimosa del réquiem mientras desandaba los adoquines rumbo a su casa: cada nota le trasponía el pecho, los crescendos le pesaban en los muslos.”

Josefa, presa del miedo a los preceptos que –hombres enfundados en sotanas– le dicen provienen del salvador, cae presa del miedo a hablar. Su juventud e inocencia le impiden expresar el infierno que vive detrás de las altas puertas de una iglesia que debiera ser su refugio.

A veces el dolor se tejía con la soberbia de haber sido “la elegida”.”

Protegida por su hermana mayor, Dolores, se atreve a exponer las vejaciones de las que ha sido víctima, así como sus consecuencias. Sus padres, presas del terror a las reglas que la sociedad les imponen, toman decisiones para proteger a la niña y a la familia. 

Su hija era el cordero y el sacrificio no iba exento de un dolor inconcebible.”

Así, las dos jóvenes se embarcan rumbo a lo desconocido, para iniciar una nueva vida en Nicaragua, un país que se les antoja distante y que será la sede de un futuro incierto.

La libertad de elegir paraliza a quien vive de órdenes.”

Libres, por primera vez en sus vidas, las jóvenes disfrutan de una travesía por mar, en la que conocen a una mujer que las inspirará a cambiar sus formas de ser, una dama que les enseña que la vida puede ser distinta y que el género femenino es más fuerte.

Josefa entendió que podía limpiarse la piel mas no la vergüenza de lo ocurrido ni el abismal desamparo”

Obligadas a cambiar sus planes, Josefa y Dolores hacen acopio de un valor recientemente descubierto gracias a su nueva madrina, «la Tromba», doña María Luisa, y se establecen en la ciudad de Managua para iniciar una escuela de música, uno de los talentos que les fue cultivado desde su infancia. 

La música depositaba a Josefa en lugares de una belleza insólita, un espacio palpable y real en el cual olvidaba los pesares.”

Rodeadas de la música y el amor que poco a poco descubren, las jóvenes inician una nueva vida que no queda exenta de vicisitudes. Josefa se enfrenta a una sociedad tan tradicional como la dejaron atrás del otro lado del océano. Igualmente, descubrirá sentimientos que le eran desconocidos.

Sus emociones anidaban en la cárcel de su ánimo. Cuando se siente mucho y se demuestra poco, hay un doble cuerpo que es difícil de arrastrar.”

En medio de un sinfín de experiencias nuevas, las hermanas se hacen de un círculo nuevo de amistades, conocidos y hasta amores, que les permiten ir dejando atrás el doloroso pasado, para hacerse de nuevas alegrías y dolores, porque como dice doña María Luisa:

…este mundo está vivo y la vida es una complicación. La vida, mis niñas, la vida.”

Por mi gran culpa es una novela de pecados y pecadores. Una historia donde las vejaciones más aberrantes se escudan en las palabras de un Dios que no está mirando y en donde la inocencia se refugia en la culpa, una culpa que se manifiesta y carcome a todos menos a aquel supuesto hombre de fe que la ocasiona. Esta es una novela de secretos de familia y una muestra de que que la familia se puede ir construyendo a cada paso.

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